Si estás leyendo estas líneas sobre las conocidas cookies de Internet, seguro que has sido testigo de la cantidad de avisos que saltan continuamente durante la navegación en todo tipo de páginas web. Bien, pero… ¿Qué son las cookies?

Podríamos decir que se trata de un pequeño archivo informático que se almacena en el servidor de Internet que estás usando y puede contener información de varios tipos. La realidad es que las cookies no son ninguna novedad actual, sino que surgieron hace muchísimos años. El origen de estos archivos de Internet se establece en las tiendas online más antiguas.

Sabrás, si has comprado online alguna vez, que es posible mandar productos al carrito de la tienda y seguir navegando para continuar con el proceso de compra. Pues la única forma de poder tener artículos en el carrito y seguir comprando es mediante una cookie que se instala en el navegador para que este recuerde lo que hay en el proceso de compra online.

En principio, este tipo de cookies son muy necesarias y no aportan más información que la estrictamente oportuna para que la experiencia durante la navegación sea óptima. Pero el problema viene con el desarrollo de estos archivos y el uso que se les da en la actualidad.

¿Para qué se usan las cookies?

Uno de los usos de las cookies son los que ya hemos mencionado anteriormente. Además, resultan muy útiles para optimizar la experiencia del usuario en Internet. Para las redes sociales, son perfectas ya que al introducir la contraseña una vez e iniciar sesión en la misma, esta permanece abierta en todo momento, a no ser que la cerremos. Obviamente, esto facilita la navegación y evita que tengamos que andar escribiendo las contraseñas cada vez que pretendemos acceder a la red social en cuestión.

Por otra parte, están las conocidas como cookies publicitarias. Estos archivos son los que se convierten en los más complicados. Son capaces de almacenar información sensible de todo lo que hacemos durante nuestra navegación online. Y aquí es donde entra la Ley de cookies del año 2012. Estos archivos publicitarios permiten a las empresas online tener cierta información sensible del usuario a su disposición.

Seguro que en más de una ocasión has notado que tras ver algún producto a través de Internet, los anuncios que recibes en tu navegación van enfocados a este tipo de servicios o productos. Esto es porque las cookies publicitarias pretenden ofrecer publicidad personalizada, para aumentar las probabilidades de venta online.

El nacimiento de la ley respecto a las cookies

Fue en marzo del año 2012 cuando entro en vigor la ley relativa a las cookies. Lo que se pretende con ella es que el uso de estos archivos sea el adecuado. Por ello, es de obligado cumplimiento que los portales web informen al usuario del uso y tratamiento que se da a esas cookies.

No obstante, existen algunas cookies que no requieren autorización expresa por parte del que navega por Internet para ser usadas. Se trata de los archivos necesarios para el correcto funcionamiento de la web en cuestión. Es decir, todas las cookies que se utilizan para que la página web funcione debidamente, como las del carrito de la compra, no es necesario que se aprueben. Aunque sí que deben aparecer en los textos legales de la web.

Por el contrario, las cookies que permiten identificar o aportan información sobre los gustos del usuario deben de ser aceptadas en todo momento. Y estas son las que aparecen en las páginas web solicitando nuestra aceptación. Aceptarlas o no está en mano de cada persona.