El pasado mes de julio, el touroperador británico Low Cost Travel Group quebró irremediablemente, dejando a miles de usuarios afectados. Más de 120.000 viajeros que habían escogido esta agencia de viajes para emprender sus vacaciones se encontraron con reservas que no podían ser asumidas, debido a que la agencia no pudo hacer frente a los pagos de las mismas.

Con un proceso de quiebra drástico, los administradores concursales han tenido que buscar soluciones para poder hacer frente a los miles de acreedores que se han quedado sin cobrar. Por ello, buscaron opciones para vender sus activos. El problema es que no cuentan con muchos que sean vendibles. A finales de septiembre la noticia más destacable era que la Ley Orgánica de Protección de Datos española les impedía vender sus bases de datos de clientes a otros touroperadores.

Los administradores de Low Cost Travel Group achacan esto a las amplias restricciones de una ley, que impide estas prácticas, poco éticas para la Agencia de Protección de Datos. Hay que tener en cuenta que dicha agencia de viajes operaba mayoritariamente en Baleares, por lo que gran parte de los clientes de sus bases de datos estaban en España. Este hecho les obliga a acogerse a la LOPD, con el fin de evitar sanciones por parte de la AEPD.

El caso de Low Cost Travel Group volvió a abrir la polémica sobre la venta de bases de datos de clientes y este tipo de prácticas. No obstante, navegando por Internet podemos ser testigos de lo habitual que resulta encontrar empresas que venden bases de datos de e-mails. Pero, es importantísimo tener claro que esto no es para nada legal.

La venta de bases de datos de clientes: un negocio opaco

En primer lugar, es importante tener clara cuál es la procedencia de esas bases de datos de e-mails que se ofrecen a diestro y siniestro a través de La Red. ¿Cómo se han conseguido esos correos?, ¿Los usuarios han dado su consentimiento? Pese a que las respuestas garanticen que todo se ha llevado a cabo siguiendo las normas estrictas que establece la LOPD, nunca podrán ser traspasadas o vendidas a otras empresas.

Nuestro consejo es que jamás se compre una base de datos de clientes. Esta es la única forma de evitar las sanciones de la Agencia Española de Protección de Datos. Si un único cliente denuncia el hecho ante la AEPD, el expediente sancionador se abrirá y al comprobar la procedencia de los datos, la sanción estará garantizada.

Para llevar a cabo campañas de email marketing es esencial contar con el consentimiento expreso del cliente en cuestión. Además, este debe de estar perfectamente informado del uso y tratamiento que se dará a sus datos. Como cabe esperar, si has obtenido un consentimiento para enviar ofertas de tu negocio de frutas y verduras, nunca podrás enviar un correo desde una empresa de coches a ese cliente.

Vulnerar la normativa que establece la Ley Orgánica de Protección de Datos conlleva sanciones importantes. Por lo tanto, la única forma de contar con una base de datos de clientes legal es apostando por crearla en el entorno apropiado. Para ello, es esencial que el usuario de su consentimiento y esté perfectamente informado de sus derechos y obligaciones, según dictamina la LOPD. Estas bases de datos deben de estar registradas ante la AEPD.

 

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